Entre los 31 y 36 meses, los niños viven un momento clave en su desarrollo psicomotor. Ya tienen más fuerza, equilibrio y coordinación, lo que les permite moverse con mayor seguridad y confianza. Por esta razón, impulsar la psicomotricidad en los niños de dos años y hasta los 3, es clave.
¿Por qué es importante la psicomotricidad a esta edad?
La psicomotricidad es la conexión entre mente y cuerpo. A través del movimiento, los niños aprenden a conocer su entorno, a expresarse y a relacionarse.
Entre los 2 y 3 años:
- Mejoran su control postural.
- Desarrollan la fuerza en piernas y brazos.
- Afianzan la coordinación entre brazos, piernas y mirada.
- Ganan confianza en sus habilidades motoras.
Todo esto les prepara para retos más complejos como correr, saltar, trepar y nadar con mayor independencia.
El agua como entorno ideal

El medio acuático potencia la psicomotricidad porque permite movimientos más libres y sin impacto. Además:
- Estimula el equilibrio y la orientación espacial.
- Refuerza la seguridad al explorar nuevas posiciones.
- Favorece la coordinación al sincronizar brazos y piernas.
- Desarrolla la creatividad a través del juego libre.
Un niño que juega y aprende en el agua no solo gana destrezas físicas, también refuerza su autoestima y confianza.
Actividades que acompañan este desarrollo
Algunas dinámicas sencillas hacen que el aprendizaje sea más divertido:
- Tablas de natación para fortalecer piernas y brazos con pataleo.
- Aros flotantes o sumergibles que ayudan a mejorar equilibrio y coordinación.
- Pelotas o juegos de puntería para estimular la precisión y la coordinación ojo-mano.
Más allá del juego, cada actividad es una oportunidad para fortalecer músculos, perfeccionar movimientos y estimular los sentidos.
Beneficios a largo plazo

La psicomotricidad trabajada en el agua se refleja también fuera de ella. Los niños que pasan por este tipo de estimulación:
- Tienen mayor control corporal.
- Desarrollan destrezas finas y gruesas con más facilidad.
- Se adaptan mejor a nuevos aprendizajes.
- Disfrutan del movimiento con confianza y seguridad.
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En resumen, estimular la psicomotricidad en niños de 31 a 36 meses en el agua les brinda beneficios que trascienden el juego: fuerza, equilibrio, coordinación y confianza. Cada experiencia acuática fortalece su desarrollo físico, emocional y social.
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